Ser una comunidad

Ser una comunidad

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Una comunidad  de La Espada del Espíritu es un grupo de personas que se han comprometido a orar juntos, apoyarse unos a otros en un modo vida en común y llevar a cabo una misión en común. Las personas a veces usan el término “comunidad intencional” para tal esfuerzo.

Un modo de vida común significa no solo que nos reunimos juntos sino que acordamos un conjunto de valores sobre cómo vivir la vida cristiana. Estos se expresan en:

  • Enseñanza sobre cómo vivir la vida cristiana en la era moderna, y ayuda cotidiana para hacer esto práctico en nuestras vidas
  • Una enseñanza formada por el cristianismo ortodoxo, fundamentada en los credos, pero respetuosa de las diferentes iglesias de las cuales venimos
  • Culto que se deriva de las tradiciones de las diferentes iglesias y en la obra particular del Espíritu Santo a través de los dones carismáticos
  • Y apoyo de unos a otros en la vida cotidiana, para esto muchos de nosotros nos hemos mudado a vecindarios donde estamos a una distancia unos de otros que es fácil de caminar.

También nos describimos a nosotros mismos como comunidades de “alianza”. Hemos hecho compromisos para vivir nuestra vida unos con otros a largo plazo. Para que la comunidad funcione bien, debemos ser capaces de confiar los unos en los otros, y, en nuestra experiencia, esto requiere de un grado mayor de compromiso del que existe típicamente en la mayor parte de las iglesias.

Nuestra vida va más allá de una generación o un grupo de edad, y activamente promovemos las relaciones entre las generaciones. Esto beneficia a todos. Los jóvenes tienen muchos hermanos mayores en Cristo para que los cuiden y los inspiren, y las personas mayores y los solteros tienen la bendición de poder compartir la vida en familia. Nuestra esperanza y oración que nuestros hijos sean mejores discípulos de lo que nosotros somos, y para este fin ponemos muchos recursos en nuestro trabajo con los jóvenes.

La Espada del Espíritu tiene una cultura común fuerte que trasciende nuestras diferencias internacionales. Como resultado, cuando los miembros de diferentes comunidades se juntan, aunque pueden ser de diferentes partes del mundo, hay un sentido muy fuerte de que somos parte de la misma “comunidad internacional de comunidades”.

Las familias, residencias y los grupos pastorales son el corazón de nuestra vida. Una residencia puede estar compuesta de una familia, posiblemente con algunos solteros que viven con ellos, o puede ser un grupo de solteros que viven juntos. En estos ambientes aprendemos a vivir juntos día a día, y aprendemos a cómo amarnos unos a los otros como resultado de la convivencia. En el Evangelio de Juan (13:35), Jesús habla de cómo el amor que tenemos unos por otros les permitirá a otros ver que somos sus discípulos. Esa es nuestra esperanza y oración.